Construir Matria en Alacant

Rafa Mas. Concejal de Compromís en el Ajuntament d’Alacant
Nuestras sociedades están viviendo una crisis sanitaria que ha sacado las vergüenzas de un sistema apuntalado y ahondado, aún más, en la ruptura total del contrato social e intergeneracional, un acuerdo entre gobernante y ciudadana/o que garantizaba derechos a cambio de deberes. Sin embargo, esta situación no ha sido provocada por la pandemia, venimos arrastrando el austericidio inflingido por las políticas “made in” Unión Europea aplicadas en la anterior crisis, ejecutadas salvajemente por el corrupto Gobierno de M. Rajoy. Nuestra tierra ha tragado especialmente todo tipo de recortes y, además, vivido en sus propias carnes la corrupción, el ladrillazo, la política para amiguetes y el gran agujero que todo ello provocó en los servicios públicos esenciales. Aún taladra mi mente aquella frase de Andrea Fabra, diputada del PP, que espetó en el Congreso un soez “!Que se jodan!” cuando Rajoy anunciaba las políticas de recortes más salvajes de toda nuestra democracia. Los ciudadanos/as de Alacant, València y Castelló pusimos freno a aquel sálvese quien pueda hace 6 años cuando, con nuestros votos, dimos un vuelco progresista a la política valenciana, pasando de ser una de las regiones más corruptas de Europa a la administración que ha puesto en su centro de mira a las personas, protegiéndolas, garantizándoles un trato digno, reforzando el sistema público sanitario y educativo, mejorando los servicios y prestaciones sociales y, lo más importante, blindando derechos con medidas irreversibles para evitar que posibles Gobiernos venideros caigan en la tentación de arrebatárnoslos. Una situación impulsada en su conjunto desde el papel fundamental que está desempeñando Compromís en el Gobierno Valenciano. Con lealtad a sus socios del Botànic, esta formación política ha supuesto la oportuna palanca de cambio para situar a las personas en el centro de la política a través de iniciativas valientes izquierdistas que están abordando la lucha contra la emergencia climática y atajando las desigualdades sociales. Ambos ejes ligados a un necesario cambio del modelo productivo mediante la transformación ecológica de la economía, a la promoción de la cultura, el fortalecimiento de la educación y la apuesta por el I+D+I como valor añadido que modernice nuestro tejido productivo, sin descuidar el desarrollo del sector de los cuidados.
A pesar de la pandemia y la injusta financiación que sufre nuestra tierra, se han reforzado los servicios públicos y, con más de 340 millones, ya somos la Comunitat que lidera el ranking de ayudas hacia los sectores más afectados por esta crisis. No obstante, y a pesar del esfuerzo de la administración autonómica, en algunas ciudades seguimos padeciendo gobiernos contra los intereses generales de los ciudadanos y ciudadanas, que han convertido a la administración local en una administración fallida, incapaz de atender las necesidades de los más vulnerables, de gestionar y ejecutar el propio presupuesto municipal que, a su vez, ha sido recortado en áreas tan importantes como Igualdad, Inmigración, Cooperación y Cultura…Un gobierno que mantiene una guerra abierta contra el Botànic, aprisionando y empobreciendo a sus dos rehenes: la escuela pública y los servicios sociales . Un mandato que desprecia la participación ciudadana y que teme a una sociedad organizada. Llegados a este punto sería extraño no haber paseado ya por la mente el nombre de la ciudad donde vivo, Alacant.
 
Desde la anterior crisis mi ciudad partía de una situación grave de dualidad, una brecha social más que evidente entre barrios. Por un lado las zonas urbanas no sometidas a la precariedad ni a la inseguridad económica, rentas medias o altas que en esta crisis han tenido suficiente colchón donde caer. Y por el otro costado tenemos una ciudad duramente golpeada por el paro y la temporalidad, que vive en vivienda precaria, y que ahora ahora, tras la pandemia, sobrevive gracias a las ayudas de las redes y entidades solidarias, donde se malvive entre suciedad, falta de recursos y de servicios comunitarios. Una ciudad que aguanta, día tras día, que su Ayuntamiento mire hace otro lado. 
 
Frente a este panorama hay toda una planta de soluciones luchando por emerger de una rancia y seca tierra de derechas que engorda cada vez más la brecha, una coalición de izquierdas que no se rinde, que trabaja con fuerza y honestidad. Una coalición cuyos dos únicos concejales ejercen una oposición ACTIVA, responsable, constructiva y leal con los alicantinos/as. Desde el primer momento fuimos conscientes de que el consenso y el acuerdo tenían que ser nuestras herramientas más útiles, las cuales se verían reflejadas en contundentes y eficaces propuestas enfocadas hacia las personas. 
 
Desde Compromís vamos a solucionar el vacío y la desidia que desprenden las políticas de esta triple derecha radicalizada, y vamos a ser parte de ese cambio sumándonos a la ciudadanía. Trabajamos sin descanso para lograr una ciudad INCLUSIVA y evitar que la derecha ensanche la desigualdad, lo cual amenazaría la cohesión social. 
 
Como concejal de Iniciativa, una de las patas de la coalición, construyo mi voluntad política desde la sostenibilidad social, económica y medioambiental como modelo de presente y futuro para la sociedad. Se nos ha intentado hacer creer que el único capital relevante es el económico y NO estoy de acuerdo, en mi ciudad el mayor capital es su gente y la tierra donde ella vive. Por ello haré lo imposible, en estos dos años de legislatura que me quedan, por elevar este Alicante de TODOS hacia una ciudad más sostenible, inclusiva, innovadora y saludable, donde se reoriente los presupuestos municipales hacía inversión social, donde recuperemos los espacios públicos para los ciudadanos. Calles verdes que asuman la contaminación, apostando por las “súper manzanas” y ampliando plazas y parques. Nuevas formas de movilidad sostenible sumadas a la accesibilidad universal en cada calle, en cada barrio. No podemos dejar pasar la oportunidad que nos brinda Europa para transformar la ciudad en un lugar más seguro y más atractivo para vivir, donde mejoremos la calidad del agua y del aire, donde transformemos nuestros propios residuos en recursos y todos podamos beneficiarnos de la economía circular. Un Alicante donde reine una planificación urbana más comprensiva e integrada, que ponga ojos a la visión de género, que respete su patrimonio y cultura, que restaure la biodiversidad y que deje huella en el mundo pero no imprenta de carbono. Una ciudad inclusiva, resiliente e inteligentemente verde.
Nadie nos dijo que fuera fácil, pero estamos convencidos de que se puede construir MATRIA en Alacant. 

mgonzalezm91

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