EL DEMONIO MERIDIANO: DUDAS Y CERTEZAS EN EL ECUADOR DE LA LEGISLATURA.

(extracto de la intervención en Forum Europa)

Nunca un Gobierno valenciano inició su mandato coincidiendo con la celebración de dos Elecciones Generales, lo que impidió una relación normal con el Gobierno español, en funciones para todo menos para mostrarnos su hostilidad. Nunca hubo tal inestabilidad en el marco europeo. Un Consell, además, apoyado en una complejísima coalición parlamentaria. Pese a ello permanece estable 23 meses: ningún Gobierno del PP duró tanto desde la fecha de su investidura.

En segundo lugar hemos conseguido aprobar, dos años, los Presupuestos Generales en los plazos legalmente previstos. Esto, en la España autonómica, se ha convertido en una hazaña: este ejercicio 7 Comunidades Autónomas empezaron el ejercicio con presupuestos prorrogados.

En tercer lugar, durante el año 2016 hemos reducido el déficit público en más de 1.000 millones, más de 1 punto del PIB, lo que nos sitúa como la tercera autonomía con mayor disminución anual.

En cuarto lugar hemos puesto en marcha acciones estructurales en asuntos como la modernización de la función pública y los mecanismos informáticos, las fórmulas de contratación o el sector público. En áreas abandonadas por lustros o usadas para fines espúreos, tratamos de usar como lema una consideración de Druker: “Nada es más despilfarrador que hacer con gran eficacia lo que es absolutamente innecesario”.

En quinto lugar se ha venido definiendo un programa multiforme de reformas que atiendan a la más variadas necesidades y demandas. Calculamos que este año se tramitarán unos 40 proyectos de ley.

Todo eso lo hemos hecho dando prioridad el rescate de personas. El 65 % del presupuesto está destinado a sanidad, educación y protección social, cuando la media de las Comunidades es del 62%. Y eso cuando casi el 22% del  presupuesto va al pago de deuda. Empiezan a verse resultados: la Tasa AROPE, que mide el riesgo de pobreza o exclusión social, indica que mientras la media de descenso, en España, para el periodo 2014-2016, fue del 4’5%, en nuestra Comunidad ha sido del 12’1%; por ello, mientras que en España el número de personas en riesgo ha descendido el 1’3%, aquí lo ha hecho el 2’4%. La carencia material severa descendió el 18% en España, y el 34% en nuestra Comunidad. La tasa que aprecia el número de hogares en los que las personas en edad laboral trabajan menos del 20% del tiempo, descendió en el periodo 2015-2016 un 3’2% en España y un 19’3% en la Comunidad, y en 2016 las cifras totales ya eran mejores aquí que en el conjunto del Estado. Son datos emocionalmente ambivalentes porque recuerdan los padecimientos que sufren muchas personas pero nos permiten pensar que algunos caminos estamos encontrando para que avance la dignidad.

En relación con esto destacaré algo que compete a nuestra Conselleria: la recuperación de la cooperación valenciana, convirtiéndonos en Comunidad puntera en el alineamiento con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. No voy a relatarles la miseria moral que recibimos. Mejor hablar de lo conseguido: Constituir el Consell Valencià de Cooperación; enviar a Corts la nueva Ley de Cooperación y ODS, regularizar la relación con Universidades, municipios y ONGs –cuya Coordinadora ha mostrado gran espíritu de ayuda y sacrificio- y aprobar el nuevo Plan Director. Estemos lejos del 0,7%, pero hemos pasado de 3,8 millones a 18,7. En 2015 se destinaba el 0,77 € por habitante y en 2017 se dedica el 3,77 €; del final del ranking de Comunidades hemos avanzado a ser la tercera.

Sin duda aquellos que tengan la vocación de ser críticos podrán aportar visiones alternativas, puntos negros. Bueno es que así sea. Desconfíen de gobernantes que afirman que todo lo que realizan es ejemplo de perfección. Pero no esperen que practique el masoquismo. Al fin y al cabo no vamos sobrados de momentos en los que poder decir la nuestra sin interrupciones de címbalos estridentes de los que confunden la tribuna de les Corts con un diván vienés.

paulasimo

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