El paro tiene una solución, y con su solución todo se equilibra.

La actual situación de crisis económica, sobradamente conocida, ha determinado un gran número de parados, sobre todo entre los jóvenes, las mujeres y los mayores de 55 años, con una gran incertidumbre de futuro. La última encuesta de población activa ha cifrado el paro entre los jóvenes en un 51%, porcentaje insoportable para nuestra sociedad, y el paro en general en un 19% Y 4.375.000 parados. A fecha de 16 Abril 2015 el número de horas cotizadas a la seguridad social es practicamente el mismo que en 2012 en el momento más álgido de la crisis, y el número de emigrados por la crisis es de 700.000.- y también se está sacando gente de las listas del paro a base de prejubilaciones, con lo que la cacareada salida de la crisis del PP consiste solo en propaganda y falsedades. También hay que resaltar la mala calidad del empleo que se crea por la poca duración de los contratos y los bajos salarios. Todo esto ha creado una situación de pobreza en amplios sectores de la población, un treinta por ciento, que rompe la cohesión social.

El sistema económico en el que vivimos tiene muchas dificultades para resolver este problema porque tiene mucha más capacidad para producir artículos de consumo, de la capacidad que tiene la sociedad para consumirlos. El avance imparable de nuevas tecnologías hace que cada vez se pueda producir más bienes de consumo con menos mano de obra, de hecho a pesar de la crisis y de los más de cuatro millones de parados, los mercados siempre han estado abastecidos de todo tipo de artículos de consumo.

También es cierto, que la solución para acabar con esta situación que el sistema plantea es errónea y peligrosa, “el paro se reduce con crecimiento económico”. Esta solución nos conduce al agotamiento de los recursos del planeta, y a estar expuestos a crisis periódicas y sucesivas. Si no se consigue el crecimiento económico estable y duradero, ¿Qué hacemos con los parados? Cometeríamos un grave error si los partidos progresistas de izquierdas solo planificaran la salida de la crisis y la solución a paro desde el crecimiento económico, aunque apliquen conceptos nuevos, como la inversión en renovables, la rehabilitación de viviendas con eficiencia energética, la producción de productos ecológicos, etc. Estas soluciones que hay que desarrollarlas, darán resultados a medio y largo plazo, y corremos el peligro de quedarnos en el camino antes de ver resultados.

Este año hemos crecido en turismo, han venido 73 millones de turistas, gracias a la inestabilidad política en el norte de África, Siria y Turquía, cuando se dé estabilidad en esta zona, se acabó el crecimiento.

Las nuevas tecnologías crean puestos de trabajo, pero por cada nuevo puesto de trabajo nuevo que ellas crean, destruyen tres puestos de trabajo antiguo, con lo que la tendencia de la innovación tecnológica es que cada vez con menos trabajadores se tiende a tener más capacidad productiva.

La globalización ha deslocalizado las empresas y la producción de artículos manufacturados, textil, calzado, etc., que necesitan mucha mano de obra, se ha desplazado a países con mano de obra barata, China, Asia, norte de Africa, este de Europa, etc.

Por todo esto, en España, estamos condenados con nuestro actual sistema de trabajo a mantener durante mucho tiempo o para siempre altos niveles de desempleo, lo que significa que una o dos generaciones de jóvenes no van a tener posibilidades de tener trabajo y una vida digna y están condenados al paro y a la marginación social o a la emigración.

La emigración es una tragedia humana y una lacra económica porque si prescindimos de nuestros mejores y más preparados jóvenes, se hipoteca el futuro de nuestro mínimo estado de bienestar, (pensiones, sanidad, educación, servicios Sociales, etc.) por no tener continuidad y recursos, porque los que tienen que trabajar y cotizar para que tenga continuidad el estado de bienestar dejan de hacerlo cuando emigran.

Ésta situación es perfecta para los capitalistas liberales y sin escrúpulos, es la que ellos han diseñado, les importa poco destrozar países y abocar a sus gentes a la miseria en aras de la competitividad, porque tienen mucha mano de obra disponible y dispuesta a vender su trabajo a bajo precio. Es la situación ideal para los explotadores: mucha mano de obra dispuesta a trabajar a bajo precio (incluso por debajo del salario mínimo). Este era el objetivo final de la reforma laboral del PP y lo está consiguiendo, esta reforma ha puesto a los trabajadores de rodillas y sin derechos ante los empresarios, que abusan de disponer de mucha mano de obra para imponer sus condiciones en las contrataciones.

A todo esto también ha influido la debilidad de los sindicatos, que preocupados de resolver sus problemas estructurales, pierden capacidad para defender los intereses globales de los trabajadores. Este análisis sobre los sindicatos no pretende descalificarlos, son imprescindibles para conseguir un equilibrio social, y su protagonismo es necesario para conseguir la justicia social, los sindicatos no son parte del problema como quieren hacer ver los agoreros del capitalismo liberal, los sindicatos deben de ser parte de la solución. Los sindicatos han sido protagonistas y necesarios para conseguir el estado de bienestar en toda Europa y es importante recuperarlos para la consolidación definitiva de ese estado que las derechas liberales quieren socavar.

En aquellos países donde los sindicatos no existen y se impone el capitalismo neoliberal, los niños y niñas de 12 años entran a los minas.

Por estos razonamientos, llegamos a la conclusión de que si el sistema no tiene ni va a tener capacidad para crear trabajo legal y de calidad suficiente para equilibrar la oferta y la demanda del empleo, y no van a haber soluciones al problema del paro durante mucho tiempo, incluso se puede predecir que nunca el sistema va a generar trabajo suficiente para absorber el paro existente y equilibrar una sociedad con justicia y cohesión social. Se impone que todos trabajemos menos tiempo, para que trabajen más personas.

“El trabajo disponible en una sociedad civilizada y solidaria se debe repartir solidariamente entre los que quieren y están en edad de trabajar.”

Para que sea posible que todos tengamos trabajo, solo se puede conseguir reduciendo la jornada laboral de 40 horas semanales a 35 o 30, para todos los contratos de nueva creación, con derechos y deberes proporcionales a la jornada de ocho horas, lo que significaría que si reducimos la jornada en un 20%, el trabajador cobraría por su trabajo un 20% menos, y el empresario también tendría unos gastos en salarios e impuestos un 20% más reducidos. (Siempre hablamos según convenio). Para que los salarios resultantes de esta medida fueran dignos, se tendría que aumentar el Salario Mínimo Interprofesional a un nivel que significara que el sueldo mínimo sea un sueldo digno.

La aplicación social de esta propuesta se debería hacer respetando la actual jornada de ocho horas para todos los que tienen trabajo e implantarla por ley para todos los contratos de nueva creación, empezando su aplicación por la Administración, seguido de grandes empresas y después la mediana y pequeña empresa y los autónomos. Esta medida haría que en un periodo de cuatro años el sistema integraría un 10% del paro existente y en ocho años equilibraría el mercado de trabajo

con un paro inferior al 5%, o sea técnicamente el pleno empleo, situación que equilibraría y dignificaría la convivencia social.

También hay que resaltar que si el sistema productivo supera la crisis y demanda más trabajo siempre habría margen para ampliar la jornada y solucionar así las necesidades del mercado de trabajo, o también recurriendo a la inmigración legal.

Esta propuesta no tiene nada que ver con la propuesta de los Minijobs que ofrece la patronal, que consiste en contratos por horas y que en realidad sirve para encubrir trabajo ilegal.

Concluyendo, con esta propuesta:

 se beneficiaría a la sociedad puesto que contribuiría a la cohesión social, y todos los trabajadores estarían dentro del sistema de trabajo con un mínimo nivel de vida digna e integración social. También contribuiría a reducir o eliminar el trabajo clandestino y la economía sumergida. Y también podría atenuar la lacra de la emigración.

 Beneficiaría a los empresarios puesto que da más productividad por hora un trabajador que trabaja seis horas diarias que uno que trabaja ocho o más y pueden tener los mismos costes sociales. Y qué problema puede tener para ellos una reforma que les garantiza mano de obra en mejores condiciones y les garantiza una sociedad mejor estructurada y con poder adquisitivo, donde comercializar sus productos, evitando los cambios bruscos que producen las crisis. A no ser que en vez de aspirar a ser empresarios decentes, solo aspiren a ser explotadores sin escrúpulos sociales.

Beneficiaría al estado, pues contribuiría a sanear sus cuentas al tener que destinar menos recursos a los parados e ingresaría lo mismo por cotizaciones de número total de horas contratadas,

recaudaría más impuestos por el control del trabajo clandestino, y de la economía sumergida.

 Y en último lugar y más importante.

 Beneficiaría a los trabajadores, pues podría haber trabajo para muchos más de ellos, casi todos, y podrían negociar jornadas intensivas, dedicar más tiempo a la conciliación familiar, y estarían menos expuestos a los explotadores, pudiendo planificar su vida desde la seguridad que ofrece el trabajo garantizado.

.En definitiva, si somos una sociedad solidaria…

REPARTAMOS SOLIDARIAMENTE EL TRABAJO ENTRE TODOS LOS QUE NECESITAN TRABAJAR.

¿Qué medidas habría que aplicar para poner en marcha esta reforma?

¡a- Aumentar el salario mínimo un 25%. Esta media permitiría mantener el poder adquisitivo de los salarios más bajos, y colocarlo en 800 € aproximadamente.

2a-Derogación de la reforma laboral del PP. Implantar la jornada de seis horas para todos los contratos de nueva creación y abolir las horas extraordinarias en las empresas.

3o-Hacer un pacto de estado entre Gobierno, oposición, sindicatos, que conlleve una reforma laboral en la dirección del documento, en la que todos se comprometan a desarrollarla.

4o-Hacer medidas proteccionistas de nuestro sistema productivo en España y en Europa, que vigilen la productividad y que protejan nuestro sistema de trabajo y de vida, forzar que sean los trabajadores de los países emergentes los que se parezcan a nosotros, y no que seamos nosotros los que nos parezcamos a ellos. A medio plazo hay que luchar para que todo el sistema productivo del planeta vaya en la dirección de este documento, tal y como planteó el presidente de Uruguay José Múgica en un discurso en la ONU.

CONSECUENCIAS ECONOMICAS DE ESTA REFORMA DEL TRABAJO

Una reforma en este sentido garantizaría el estado de bienestar y daría solución a los grandes problemas que hoy tiene la sociedad española pues al situar a toda la sociedad dentro del sistema a través del trabajo repartido, se garantizaría la Seguridad Social, puesto que habría más cotizaciones y más seguras. Se garantizarían las pensiones porque todos los trabajadores, acumularían años cotizados y la caja de las pensiones se nutriría de estos recursos y garantizaría poder pagarlas. Habría recursos para la dependencia y renta mínima garantizada porque sería mínimo el sector de la sociedad que aún se quedarían marginados del sistema, y porque serian muchos menos los que necesitarían estas ayudas y muchos más los que contribuirían con sus impuestos

Se crearía oportunidades suficientes para que nadie tenga que emigrar y posibilitaría el regreso de emigrantes que verían la posibilidad de tener trabajo en su patria.

En definitiva, el reparto del trabajo equilibraría y daría cohesión a la sociedad, y nos permitiría salir de la crisis todos juntos sin dejar a nadie atrás y trazaría el camino para igualarnos en un corto periodo de tiempo con los países del norte de Europa, donde más consolidado está el estado de bienestar.

 

José Domingo Malea // Militant d’Iniciativa-Compromís

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