Y siguen sin venir. La política de refugiados: nosotros no somos como ellos.

Autora: Helena Ferrando // Directora General d’Inclusió Social

«La migración es una expresión de la aspiración humana por la dignidad, la seguridad y un futuro mejor. Es parte del tejido social, de nuestra condición como una familia humana»

Ban Ki-moon

“El gobierno Valenciano no comparte  tener dos fronteras, Turquía y Marruecos, de contención de los seres humanos”.

Secretario General de Naciones Unidas

helena-ferrando-dg-inclusionHola soy Helena Ferrando, vuestra compañera de equipo   y quería compartir con vosotros cual es la situación  actual de nuestra política de refugiados y contaros ademas que el día 20 de diciembre celebraremos  el Día Internacional de la persona refugiada,  desde  que en el año 2001   la Asamblea Nacional de Naciones  Unidas decidió  conmemorar que hacía 50 años de la constitución del estatuto de refugiado.

Creo que es muy importante, creo que es vital y creo que es necesario que  ese día, o  esa semana    desde cada  municipios,  des de cada  pleno,  desde cada calle y desde cada ventana tengamos un gesto para recordar que aun no han venido, que  aún quedan muchas persona, niños, niñas, mujeres y hombres, que están en situaciones de alta vulnerabilidad, sin tener las necesidades básicas cubiertas i que se están vulnerando todos los días los derechos humanos.

I que es exactamente ser refugiado, que conlleva, por que a unas personas se les denomina refugiadas y a otras inmigrantes?, por que España no los puede acoger a todos, por que no viene?, por que el pueblo Valenciano  no puede acoger a los refugiados que queremos?  por que el acuerdo vergonzoso de Turquía?y los derechos humanos? la verdad es que hay muchas preguntas y pocas respuestas bonitas, reales y justas.

Es difícil dar datos reales de cuantos refugiados hay en estos momentos ( las cifras y los criterios cambian constantemente dependiendo de razones económicas  de los grandes estados). pero según Acnur , la agencia de la ONU para los refugiados, hay más de 34 millones personas refugiadas y desplazadas en el mundo y esperamos que esta cifra siga aumentando, puesto que el mundo es cada vez más injusto, más desigual, menos democrático, con menos maestros y menos escuelas, y esto hace que vayamos a  tener más guerras,  guerras más grandes y  con mayor impacto poblacional. Todo esto  sin contar con los refugiados que se van a producir por las  migraciones climáticas, que van a conllevar millones de desplazamientos forzosos buscado un lugar donde las personas podamos vivir.

Además  debemos de señalar que las migraciones son tan antiguas como la humanidad. No obstante, es conveniente recordar que la migración internacional ha crecido desde el comienzo de este siglo, calculándose que en la actualidad unos 232 millones de personas buscan en países distintos al suyo nuevas oportunidades de mejorar su vida y desarrollar sus conocimientos. Alrededor de la mitad de ese colectivo son mujeres.

No es posible mantener por más tiempo, al igual que hacían los señores feudales para proteger sus castillos en la Baja Edad Media, una estrategia de blindaje de nuestras fronteras, de elevación de muros con concertinas a lo largo de todas nuestros perímetros. Y no es posible por razones éticas y de derecho. Como decía Günter Grass, “Europa no conseguirá sobrevivir sin inmigración. No debería tenerse tanto miedo de la inmigración: todas las grandes culturas surgieron a partir de formas de mestizaje”. Por ello el gobierno Valenciano no comparte  tener dos fronteras, Turquía y Marruecos, de contención de los seres humanos.

Durante demasiado tiempo las estrategias públicas ante las personas migrantes y refugiadas , en Europa y en España también, han estado marcadas por la ausencia de reconocimiento de la importante contribución de la migración al desarrollo y por una ausencia de preocupación para facilitar un flujo de personas seguro y por la escasez de ayuda en cooperación al desarrollo. Y, en lo concreto, se distinguen en España por una pobre protección pública jurídica, económica y social. La denominada Ley de Extranjería, la existencia de los CIE, el control de flujos, las deportaciones forzosas, etc., deben ser revisadas de inmediato.

Además, debemos de  promoverse normas y recursos que favorezcan la inclusión y la promoción personal, social y laboral de las personas migrantes, que incluyan la protección de todos sus derechos, así como estrategias de prevención del racismo y la xenofobia y de fomento de la interculturalidad e interreligiosidad.

Desde el Govern Valencià defendemos la necesidad de respetar los derechos humanos de los migrantes, mejorando también la percepción pública sobre los migrantes y la migración. Entendemos que la migración beneficia claramente a todos: a la persona migrante, a las sociedades de origen y también a las de destino.

No es permisible que la tasa de riesgo  de pobreza de una persona inmigrante en España alcance el 62’7 %, cuando se trata de personas extranjeras procedentes de países ajenos a la Unión Europea (en el País Valenciano el riesgo de pobreza es actualmente del 26’2%, lo cual ya resulta absolutamente escandaloso). Esta especial situación de vulnerabilidad nos obliga a redoblar esfuerzos, tanto en los apoyos a quienes han llegado, como en las estrategias de cooperación internacional en los países de origen.

Entre los polos en se sitúan todas las políticas públicas de inmigración (individualismo-solidaridad, temor-confianza, privado-comunitario, local-global,…) apostamos firmemente por la solidaridad, por la responsabilidad pública y por la defensa de los derechos humanos de todas las personas como ejes fundamentales de la acción política.

Es verdad, que la Unción Europea no esta liderando la solución de la crisis, pero también es verdad que los estados son soberanos para decidir si quieren acoger refugiados o no,   al igual que lo ha hecho Canada, con lo cual, en estos momentos, la Unión europea esta siendo el paraguas donde todos y cada uno de los  países se esconde, para no ser humanitario, y para no cumplir con sus constituciones ni con los derechos  humanos.

Debemos de terminar con centros como los CÍES,  donde se encarcelan, y se criminalizan a  personas por no cumplir normas administrativas, cuando ellos no están cumpliendo la legislación vigente en derechos humanos. Estos centros tienen dos funciones, ser un aparato represor para que algunos ciudadanos  crean que el estado puede controlar los flujos migratorios   y conseguir la sumisión  y la vejación de las personas desplazadas.

Ante el fenómeno migratorio nos encontramos en un momento crítico en la historia Universal y de Europa, que exige cambios en las políticas globales y locales ante el hecho de la migración. También en España. Un momento que supone un gran reto, seguramente el mayor junto con la amenaza del cambio climático.

De cómo respondamos a este reto humanitario nos juzgarán las futuras generaciones.

Un beso de muchos colores, sabores, lenguas, paisajes, amores, dioses, etc,.

paulasimo

Add comment

css.php