Hacer política en un feudo del PP es una vocación de alto riesgo

Hacer política, entraña en sí mismo una gran dificultad y si además resulta ser en un municipio donde el PP goza constantemente de amplias mayorías, suele ser una vocación de alto riesgo.

Los gobiernos del PP, han demostrado tener una alta capacidad de generar redes clientelares sólidas que configurar rápidamente un granero de apoyos electorales difíciles de romper y cautiva de una forma cohesionada una mayoría social y electoral que no sólo dificulta la construcción de cualquier alternativa política, sino también dificulta y obstaculiza la tarea diaria que tiene encomendada la oposición en cualquier sistema democrático.

Tener el Gobierno en el actual sistema democrático de este país, le confiere poder suficiente para tejer esa red clientelar, fundamentalmente, a través de tres elementos básicos, la apropiación de los diferentes medios de comunicación para la propaganda y publicidad de las políticas gubernamentales, las subvenciopoliticanes y la contratación de las obras y servicios.

Si así ha sucedido en estos últimos 20 años de go
biernos en la Generalitat Valenciana, que ha supuesto una dificultad enorme para construir una alternativa política de izquierdas o de cualquier otra ideología, más problemática supone hablar de las administraciones locales, donde la cercanía de las políticas públicas locales a la ciudadanía hace que sea más fácil tirar las redes y más difícil romperlas.

Apropiarse o condicionar los medios locales de comunicación es fundamental para dar publicidad a cualquier gobierno sobre sus logros y ocultar sus fracasos. De la misma manera que puede servir para ocultar o minimizar la importante tarea de la oposición como contrapeso al poder omnipresente en la vida pública. Y lo más importante suelen utilizarlo como un mecanismo de implementación de valores, culturas y marcos conceptuales que ayudan a enraizar su ideología y por consiguiente su posterior apoyo electoral.

Y así suele entender la política el PP allá donde dispone de un gobierno fuerte y de medios de comunicación a los que puede condicionar, bien porque sean públicos o bien porque dependan de la publicidad institucional o de las licencias para su supervivencia.

Las subvenciones, es el segundo mecanismo que suele utilizar el PP para construir su red clientelar. A pesar de que estamos hablando de dinero público, de que las leyes establecen que las convocatorias de subvenciones, como regla general, han de ser bajo bases y premisas de pública concurrencia e igualdad de acceso. La realidad es que el PP las utiliza como mecanismo para los favores, estableciendo líneas de subvenciones nominativas y dirigidas a determinadas entidades cívicas cuyas direcciones u asociados son próximos a sus ideales políticos o bien se utilizan como altavoces de la gestión del Gobierno Municipal.

Ninguna subvención se da gratis, todas son interesadas y suponen un retorno para el gobierno en forma de apoyo directo o como medio de altavoz de sus políticas en el pueblo.

La contratación pública, es el tercer mecanismo clientelar. Es una herramienta poderosa y como las subvenciones, susceptibles de utilizarlas como políticas del miedo frente a la alternativa de un gobierno. La contratación pública ha servido para mantener una dependencia profesional y empresarial de determinadas mercantiles con la administración. Mercantiles que necesitan de esa continua dependencia para mantener su nivel de negocios. ¿Cuántas veces hemos tenido que escuchar a los titulares de estas empresas, concesionarias de servicios o proveedores habituales que hay que votar al PP, porque si entran otros nos quedaremos sin trabajo? A todo esto, hay que añadir la facilidad con que se chantajea y se presiona a la oposición cualquier movimiento contrario a la sumisión al Alcalde, también mediante la contratación pública. La política del miedo a la alternativa política es una poderosa herramienta utilizada bajo la contratación administrativa y bajo las subvenciones nominativas o discrecionales.

Si a ello le añadimos una deficiente, por no decir inexistente desarrollo normativo de la rendición de cuentas en el ámbito político local o sobre los instrumentos de control y fiscalización política, la dificultad de acceso a la información en los distintos servicios municipales acogotados por el Alcalde de turno, la eliminación de cualquier tipo de asociacionismo alternativo, la falta de recursos humanos y materiales para la oposición, o la dificultad para acudir a los tribunales de justicia, entonces podemos entender ¿Por qué hacer política en un feudo del PP es una vocación de alto riesgo?

 

paulasimo

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